Derechos y obligaciones de los mineros informales y/o ilegales de Puno (Antonio Peña Jumpa)

01/04/2014

Buscando superar la vulnerabilidad de las actividades extractivas mineras

Los recientes hechos de protesta de los mineros informales y/o ilegales, con tomas de ciudades (como las de Juliaca en la región de Puno, o Puerto Maldonado, en la región de Madre de Dios) o la paralización de grandes ciudades como Lima, Arequipa o Cusco muestran la complejidad de un problema social que continúa acrecentándose. Más allá de las críticas y rechazo generales que muestran los medios de prensa, identificándolos a todos como ilegales o delincuentes, conviene reflexionar sobre el sujeto o la persona que toma parte de estas protestas. Aprovechando un reciente viaje a la región de Puno (Marzo, 2014), nos permitimos reflexionar la situación del minero informal y/o ilegal en la región relacionándolo con la situación de sus derechos y obligaciones.

¿Quién es minero informal o ilegal en Puno? Una primera respuesta tiene que distinguir entre quien se desempeña como trabajador minero y quien se desempeña como empresario minero informal y/o ilegal.

El trabajador minero informal y/o ilegal es un joven hijo de un comunero campesino o hijo de un migrante de las comunidades Quechuas o Aymaras  de la región, quien al tomar conocimiento de la posibilidad de recibir ingresos monetarios extraordinarios se integra normalmente a una mina de socavón  de las partes altas de la región (también se puede integrar a una zona de lavadero en otra parte de la región o en otra región como Cusco o Madre de Dios) para trabajar temporalmente durante los meses de junio a octubre (temporada de descanso en la agricultura) o durante todo el año en períodos de 4 a 10 años.

Los jóvenes de 18 a 22 años, con estudios secundarios recién terminados, se unen con otros jóvenes mayores de 25 a 30 años que conocen ya de la actividad minera, para juntos viajar a la zona de extracción informal o ilegal de La Rinconada, Ananea, San Juan del Oro, Cojata, u otro centro poblado de extracción minera. Pero también puede ocurrir que los jóvenes sean contratados en la ciudad de Juliaca por empresas contratistas también informales y/o ilegales.

Estos jóvenes trabajadores mineros laboran bajo diferentes modalidades. La más común es el trabajo sin remuneración durante un determinado número de días (6 o 14 días de la semana o de la quincena, por ejemplo) a cambio de un día de extracción libre del mineral en el mismo yacimiento. Esta modalidad no les reconoce derechos laborales constitucionales, como el derecho a una jornada de 8 horas, a la seguridad y a la salud, pero a cambio pueden percibir ingresos que oscilan entre 5,000 y 40,000 soles mensuales, por persona, dependiendo de la veta que consigan encontrar el día que tienen libre a su favor como pago y el rol que desempeñan por su experiencia en todo el proceso de extracción.

El empresario minero informal y/o ilegal es, de otro lado, el titular o el testaferro titular de otro empresario de una o más cuadrículas de denuncio minero quien contrata o acoge, con todas las limitaciones de derechos y obligaciones, al trabajador minero.  Puede estar presente en el yacimiento minero para fiscalizar el trabajo de extracción o limpieza del mineral, proveyendo de herramientas, instrumentos e insumos al trabajador minero, o puede monitorear su titularidad a través de personas de su confianza. Por esa titularidad y el trabajo personal o indirecto que realiza, puede percibir ingresos que oscilan entre 50,000 y 500,000 soles mensuales, dependi